Zapatero, a tus zapatos

Vamos, que si uno tiene una profesión, esa es su profesión.

Y no otra.

Es decir, aunque haga sus pinitos en disciplinas propias de otra profesión, eso no le convierte en profesional de esa otra profesión.

No.

Por ejemplo, si uno es diseñador gráfico, pero sabe instalar un WordPress, ponerle una plantilla y no tocarle nunca ni un pelo más, que no vaya hablando como si se creyera Dennis Ritchie.

Es más que nada por él.

Va a quedar como un idiota.

Y que menos todavía vaya a un profesional a cuestionarle cosas de SU profesión, siendo él de otra.

Porque entonces, ese profesional tendrá el derecho, el placer e incluso la obligación de no tomar en serio al idiota nunca más.

E incluso.

De coger su opinión.

Y.

Con.

Ella.

Limpiarse.

El.

OJ*T*.

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