Mucho odio muy flojito

Volvía yo del curro y oigo una amenaza, dirigida a vete a saber quién:

“Te voy a hundir la vida. Donde te vea, no te voy a dejar avanzar”.

Lo que más me ha sorprendido de la amenaza es la pérdida absoluta de interés en la misma según se formulaba.

Porque yo diría que hay que estar muy interesado en la amenaza para incluir la frase “hundir la vida”.

Pero un milisegundo después, el tío parecía querer desentenderse a toda costa.

“Espera. ¿Quiero estar tan comprometido con esta amenaza? ¿Me va a quitar mucho tiempo de mi verdadero hobby, comer harina mirando una pared?”

“Mejor lo dejo en manos de la casualidad”.

“Y lo de hundir vidas parece un marronazo, mejor pienso otra cosa”.

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