2017

En Sweet Emotion, la canción de Aerosmith, hay una frase que siempre me resaltaba por encima del resto: “I can’t say baby where I’ll be in a year”.

Y es que es así, nada es seguro, todo es incierto. A saber dónde estaremos el año que viene. Aparte de los que demos o de los que planeemos dar nosotros, estamos sometidos a cualquier bandazo que quiera darnos la vida. Yo, desde luego, este año estoy en un sitio muy distinto y con unas prioridades muy distintas respecto a lo que esperaba a estas alturas del año pasado.

Porque el año pasado a estas alturas pensaba que laboralmente todo iba a seguir el ritmo que llevaba. Y no me parecía mal porque no estaba mal, porque, a pesar de que la empresa deje que desear, queramos o no la estabilidad laboral es importante y porque yo iba en trayectoria ascendente. Y no creía tener motivos de preocupación entre otras cosas porque, con la caja de Navidad del año pasado venía una notita que, si bien era bastante impersonal y fría, terminaba con un “sigue así y verás”. Yo seguí “así” y ya vi, ya.

Lo que vi es que después de 8 años y medio y unos lazos que yo creía creados, mi departamento en mi exempresa cerró (o eso me dijeron) y si te he visto no me acuerdo. Esto fue a principios de Febrero.

Se pasan momentos muy chungos, supongo que más que nada por las formas y por ser la primera vez que toca ir al paro y tal. La actitud con que lo afrontes ayuda mucho, pero aún así se pasan. De todas maneras intenté (y creo que conseguí) sacar lo mejor de la situación y al final pasé unos meses maravillosos trabajando en MÍ. Los habría disfrutado todavía más de haber conocido el desenlace satisfactorio de todo esto, claro, pero aún así fueron unos meses geniales que voy a recordar con cariño. La familia y los amigos que me acompañaron en estos momentos ayudaron mucho, así que ¡muchas gracias! ¡Se os quiere!

Así que el propósito número 1 de 2017 cambió drásticamente del único que tenía a “tengo que mejorar todo lo que pueda y encontrar un trabajo nuevo y, a ser posible, mejor”. Y ahora, llegado el final del año, puedo decir bien alto que… ¡Propósito cumplido! Mejoré todo lo que pude y tengo un trabajo mejor en todos y cada uno de los aspectos, especialmente en los más importantes.

¡Y página pasada! A seguir caminando por el planeta de arena y que no se vuelva a hablar de esto por aquí.

¡Más cosas! Este año he viajado a Madrid dos veces para ver dos conciertazos. El primero de ellos fue en febrero y The Pretty Reckless se confirmó como uno de mis grupos favoritos actualmente relevantes. Acaban de terminar la gira de Who You Selling For, bastante prontito porque Taylor dice que le pica la vena creativa y va a escribir música nueva. Hay que quererla.

Y el otro. Tremendo. Fue en junio y sigo creyendo que es la mejor experiencia de mi vida en el ámbito del entretenimiento, porque Aerosmith me rockeó literalmente en la cara durante casi dos horas. Siendo mi grupo favorito desde que tenía 13-14 años y teniendo en cuenta que ya escribí un muro de texto, pues creo que poco más hay que añadir. 2018 va a empezar bien también por este lado, ya que Joe Perry saca este mismo enero un nuevo disco en solitario, Sweetzerland Manifesto.

En abril hice un viaje muy muy especial en el que viví algunos de los mejores momentos del año. Fue a Piña de Campos (y otros lugares de los alrededores), pueblo de Prous, con el propio Prous y con Luis, dos de mis gentes favoritas. Un viajazo lleno de risas y de batidos de fresa calentitos, si no recuerdo mal. Fue en una época del año en la que había muy poquita gente y me sirvió mucho para descansar y desintoxicarme de todo lo que estaba pasando por aquel entonces. Uno de esos días nos escapamos a Palencia a ver La Vida Moderna Live Show y enaltecer un poquito a UPyD. Y comimos unas bravas espectaculares.

En agosto me tocó a mí hacer de anfitrión y creo que no fue demasiado terrible. Se vinieron a Valencia Luis (again), McNalgas y Rafa, más de mis gentes favoritas. Y nos pusimos a ver cosas. Tiendas de cómics, restaurantes diversos, una pequeña exposición sobre cómic valenciano, el centro, Daniel, mi casa, una peli de One Piece… bastante completito.

Ya tengo ganas de volver a ver a mis madrileños, que este último cuarto de año no he podido ir y se echa de menos. Dos de ellos acaban de montar una tienda de informática (Dogend Informática) cerquita de La Guarida de Harley ¡y habrá que ir a verla!

Mi web de Los Simpson va viento en popa. La remodelación del año pasado fue perfecta para inyectar nuevas ganas y nuevas posibilidades. Y con ya 17 años a nuestras espaldas, este año ha sido el año que más me ha gustado llevar mi querida web. Que ya es decir.

Sobre series, pelis, juegos, cómics, etc igual ya hablo a lo largo del próximo año.

Y digo “igual” porque, seré sincero, esto no ha funcionado nada en absoluto, así que muy probablmente lo vaya dejando (más). El dominio caduca en noviembre de 2018 y supongo que no hace daño si sigue abierto hasta entonces, pero hoy por hoy no le veo mucho sentido a seguir más allá.

De momento me dejo lo del calendario (aunque sí, también tengo calendario personalizado para este año con lo que más me ha gustado de 2017) y ya iremos viendo lo que me apetece escribir, si me apetece.

¡Feliz año nuevo!

Atresmedia hijos de puta.

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