¡De concierto! – Aerosmith

Ya ha pasado mes y medio, pero da igual. Viví la que probablemente fue la mejor experiencia de mi vida en el ámbito del entretenimiento, así que más o menos es como si hubiera sido ayer.

Aerosmith es, de largo, mi grupo favorito desde que les empecé a escuchar allá por 1997 (sí, hace ya VEINTE AÑOS), tiempos de Nine Lives (lejos de ser hoy día mi favorita del álbum, recuerdo que me divertía mucho el videoclip de Pink) y, poco después, la banda sonora de Armageddon (la que me molaba DE VERDAD de las nuevas era What Kind Of Love Are You On. Lo siento, Diane Warren, la tuya no estaba mal).

Y todavía lo fue más cuando fui adentrándome en su catálogo musical y me encontré con cosas como Rocks, Toys In The Attic, Aerosmith, Get Your Wings, Draw The Line o el increíble Pandora’s Box, un recopilatorio de sonido poco pulido que agrupa grandes éxitos (o lo que eran grandes éxitos a finales de 1991), rarezas y versiones en directo y alternativas que, para mí, debería ser imprescindible para cualquier aficionado al rock.

Actualmente es una de las poquísimas bandas de rock de los 70 (si es que hay otra) que todavía conserva a todos sus integrantes originales. A pesar de los excesos, los accidentes, las enfermedades y de que Joe Perry y Brad Whitford dejaran la banda en el 79 y en el 81, respectivamente, para luego regresar ambos en el 84. Parece un milagro que aún estén todos entre nosotros y juntos en los escenarios. Puede que lo sea. A disfrutarlo mientras dure.

Desgraciadamente, como fan no me ha tocado ser coetáneo de su mejor época, aunque más por defecto de cantidad que de calidad. Los discos de estudio, en “mi época” todos infravalorados aunque mejorables, se hacen mucho de rogar (tan solo tres en 20 años) y las promotoras españolas no son muy aficionadas a traerles ni cuando pasan cerca. El resultado es que, dentro de mi propio país, solo he tenido dos ocasiones de ir a verles: en 2010 y en 2017. Y las dos aprovechadas.

Y las dos muy distintas también. El de 2010 fue en el Palau Sant Jordi de Barcelona y por diversos motivos nos tocó conformarnos con entradas de grada a pesar de haber sido de los primeros en comprarlas (como suena, las entradas de pista salieron mucho después que las de grada, algo olía regular). En el de 2017, en el Auditorio Miguel Ríos de Rivas-Vaciamadrid, no volvió a pasar y conseguí sitio en segunda fila en la pasarela del escenario. Aunque ambos los disfruté enormemente, supongo que imaginaréis que hubo un mundo de diferencia entre ellos.

Cómo lo vi en 2010 vs. cómo lo vi en 2017:

Como soy aficionado al grupo en todas sus épocas, no tenía más que ir con tiempo, coger buen sitio, esperar (los teloneros ayudaron bastante con esto) y… disfrutar. Es decir, no tenía canciones que fuera imprescindible que estuvieran o no en el setlist. Realmente suelo ser así en todos los conciertos, voy con la mentalidad de que los artistas a los que voy a ver van a tocar lo que les apetezca o lo que vean mejor y yo confío en ellos. Por no hablar de que siempre llevo una idea prácticamente exacta de lo que un grupo puede o no puede hacer en el momento en el que voy a verle. Todo esto igual parece una chorrada, pero la cantidad de gente (incluyendo críticos) que va a un concierto y luego dice, en resumen, “fue una mierda, tocaron/no tocaron tal canción” o “Es que están muy mayores” me parece absurdamente alta, así que yo me desmarco de eso. Yo voy a disfrutar del concierto que ELLOS quieren y pueden hacer, no me enfado porque no hacen el que YO quiero o porque el tiempo pasa igual para ellos que para mí (aunque ya me gustaría a mí estar como ellos a su edad).

Que, por cierto, el concierto que ellos hicieron y el que yo quería… eran prácticamente el mismo. Quita y pon un par de canciones aquí y allá y es idéntico. Así que, por mi parte, ninguna queja respecto a esto:

Aerosmith Setlist Auditorio Miguel Ríos, Rivas-Vaciamadrid, Spain 2017, Aero-Vederci Baby!

Del setlist, al que habría que añadir que Steven hizo un trozo de Angel antes de Dream On, destaco varias cosas:

  • El comienzo con Let the Music Do the Talking es arrollador y toda una declaración de intenciones nada más empezar. Preferí el comienzo de 2010 con la cortina que caía antes que este, en el que Steven y Joe llegan al escenario subiendo unas escaleritas en la pasarela, pero este también moló.
  • Nine Lives era casi una novedad en el setlist. En esta gira la segunda canción solía ser Young Lust, del Pump, y lo cambiaron poco antes de llegar a Madrid. Para mí, aunque son dos que no se suelen escuchar en conciertos y me hubiera gustado cualquiera, cambio a mejor, así que genial.
  • Oh Well fue tremenda. Una nueva adición en esta gira y la hacen uniendo su final con el maravilloso final que suelen hacer para Rats In The Cellar o Rattlesnake Shake. Otro punto álgido y muy bien situado tras Stop Messin’ Around, llena de solacos de Joe Perry. Juntas funcionan a las mil maravillas.
  • El sorpresón de la noche fue Remember (Walking In The Sand), del disco Night In The Ruts. Es una canción genial que además no formaba parte del setlist en esta gira. De hecho, antes de tocarla en Madrid… ¡hacía 17 años de la última vez! ¡La habían tocado solo en 9 conciertos en toda su carrera! Para mí, el momentazo de la noche sin ninguna duda.
  • Como he dicho antes, Steven, al piano, tocó un trocito de Angel antes de empezar con Dream On y parece que fue a petición del público. El momento Dream On, con el piano al que se suben por turnos Joe y Steven, ya es todo un clásico que podría no pasar de moda nunca. La escenografía del momento hace que la canción sea todavía más espectacular.
  • Mother Popcorn antes de Walk This Way. Deberían hacerlo así siempre, como en el mítico Live! Bootleg, pero no es tan habitual. Ver a Steven clavar todavía esas notas tan altas en directo es flipante. Y qué decir de Walk This Way… me gusta al final, es un final apoteósico, quizás solo superable si justo después hicieran Train Kept A Rollin’.

Y eso es más o menos lo más destacable del concierto, sin desmerecer el resto que no por ser más habitual es peor, ni mucho menos. Love In An Elevator siempre será bien recibida por mí, como Sweet Emotion, Livin’ On The Edge, Come Together o Eat The Rich.

Ya termino. Si en 2010 me saqué la espinita de no haber estado en ningún concierto de Aerosmith, en 2017 me saqué la de no haber vivido aún la experiencia de cerca, como había visto en tantos y tantos vídeos y DVDs. Así que yo ya estoy preparado para verles partir si se da el caso… mientras espero que esta gira Aero-vederci Baby, sin final a la vista (dijeron que no tenía por qué ser exactamente una gira de despedida definitiva, pero que el nombre les hacía tanta gracia que tenían que usarlo mientras pudieran. Yo coincido), vuelva por estos lares en un futuro.

Os dejo con otro vídeo y más fotos:

Un trocito del final de Oh Well

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