Julio es de: Food Wars

¡Mirad! ¡Aún respira!

Voy a aprovechar para hablar un poquito de la serie del calendario de julio: Food Wars (Shokugeki no Sōma).

A estas alturas creo que ya puedo decir que soy bastante aficionado a los animes sobre comida. Últimamente voy encadenando uno detrás de otro casi sin darme cuenta. Y es que suelen tener un algo especial a la hora de presentar los alimentos (tanto los ingredientes como los platos terminados), la forma de cocinarlos y, especialmente, al describir su sabor. Muchas veces dan hambre.

La historia de Food Wars

La historia se centra en Sōma Yukihira, un chaval que trabaja en el restaurante de su padre. De pronto a su padre le da el azogue y cierra el restaurante durante un tiempo para irse a ver mundo, no sin antes matricular a su hijo por sorpresa en la academia de cocina más exigente del mundo, la Tōtsuki, donde un solo suspenso equivale a la expulsión inmediata. A pesar de que Sōma preferiría seguir trabajando él solo en el restaurante y en principio pasa bastante de la academia, su padre, con quien vivía en competición casi continua, le reta a conseguir graduarse en ella, algo posible solo para los más grandes del mundo culinario.

Allí encontrará incontables amigos, rivales y batallas culinarias que le pondrán constantemente al límite.

Más cosas

Básicamente se trata de un Top Chef continuo, pero más interesante y con personajes infinitamente más atractivos y carismáticos en todos los aspectos.

Es una serie de “batallas atípicas” (como dirían los protas de Bakuman) en las que se lucha con ingenio culinario. Y es un no parar, si no hay competición oficial, pues cualquier personaje se inventa algún pique con otro alguien y ale, a seguir entre fogones.

Es alucinante la cantidad de platos distintos que se pueden llegar a presentar en esta serie (y los que quedan). Y es que, en este aspecto, los autores de la serie cuentan con una ayuda de lujo: la chef y actriz Yuki Morisaki. De modo que además los platos son todos de una calidad excepcional y reproducibles en la realidad, tanto es así que el manga viene con recetas pormenorizadas para crear algunos de los platos que aparecen en la historia.

Los personajes son casi todos una delicia. Los hay más y menos destacables (son muchos), pero todos los principales funcionan y la mayoría son entrañables, generando una química entre ellos que inunda la serie de buen rollo.

La animación, como podéis ver en las imágenes, no escatima en detalles y rinde a gran nivel en prácticamente todos los aspectos.

Y tampoco le faltan sus toques de humor, principalmente brindados por el despreocupado carácter del protagonista y su interacción con los demás, sobre todo con los más orgullosos como su gran rival, la siempre estupenda Erina Nakiri. Bueno, principalmente brindados por eso… y por los foodgasms, claro. Esas exageradísimas reacciones picantonas y humorísticas que “sufren” los personajes al probar un plato alucinante. Hay que reírse porque además es otro aspecto de la serie que funciona a las mil maravillas.

Y fin

Imagen promocional de la tercera temporada

Empecé a ver la serie allá por abril de 2015, a la par con Japón. Buscaba cubrir el hueco que dejaba el anime culinario Koufuku Graffiti, que lo terminaba por aquel entonces, y sí, Sōma y compañía lo consiguieron con creces. Me encantó Koufuku Graffiti, era un anime increíblemente tranquilo y relajante sobre chicas que cocinaban y luego se comían lo que habían cocinado, prácticamente sin más. Pero Food Wars mantiene todo lo bueno de esa serie (interés y atención por la comida, animación muy cuidada…) y añade muchos personajes e historias interesantes que Koufuku Graffiti ni se acerca a tocar.

Y nada, que me gustó tanto que devoré todo lo que iba saliendo, incluído el manga cuando por fin llegó a España.

Vamos con el material disponible: Dos temporadas (visibles legalmente en España a través de Crunchyroll) y una tercera en camino (que se estrena el próximo otoño y supongo que también nos llegará por Crunchy). 25 tomos de manga de momento en Japón, donde se publica semanalmente y con paso firme en la revista Shōnen Jump, y 8 de momento en España, de la mano de Panini.

¡Nos queda placer gustativo para rato!

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