Abril es de: Steins;Gate

¡Casi se me acaba el mes sin hablar de la serie del calendario que toca!

Realmente esta franquicia aparece en el calendario porque el año pasado vi la película, Steins;Gate: Fuka Ryōiki no Déjà vu. De hecho, la imagen es uno de los pósters de la película.

Pero… cómo decirlo… prácticamente no me acuerdo de ella. Así que voy a hablar sobre Steins;Gate en general. A fin de cuentas, la película, a pesar de ser lo bastante buena como para no desentonar, tampoco añadía nada demasiado trascendental a la historia original.

Esta historia ha pasado por mis manos en todos sus formatos posibles, que yo conozca. Primero, la novela visual en PS3 (que llegó a Europa de la mano de Pqube. También disponible en Steam); segundo, la serie en Blu-Ray (editada en el Reino Unido por MangaUK); y por último, el manga (que es el único material de la franquicia traducido oficialmente al castellano gracias a Ivrea).

La serie la tenía en el punto de mira desde hacía ya tiempo debido a su gran reputación y la recomendación de mi amiga María no hizo más que aumentar mis ganas de verla. Pero entonces se anunció que la novela visual POR FIN llegaría a Europa traducida al inglés… y decidí esperar para que esa fuera mi primera toma de contacto con el mundo de Steins;Gate.

Creo que fue una gran decisión. Me encanta haber podido vivir por primera vez esta historia a través de su material original. En la novela visual tenemos la historia completa (y con numerosos finales) con una infinidad de detalles e historias alternativas que, obviamente, se pierden en las distintas adaptaciones. Es totalmente normal, son medios distintos. La novela no puede adaptarse en su totalidad en 24 episodios y aunque hubieran sido 100 tampoco podría funcionar igual. Dentro de sus medios, sus capacidades y sus pros y contras, eso sí, tanto el manga (¡con solo tres tomos!) como, sobre todo, el anime, cumplen con la historia de manera excelente.

La historia de Steins;Gate

Habrá cosas que podrían considerarse spoiler, supongo.

Esta es una historia de amor a través del tiempo. Amor romántico, sí, pero también amor por los grandes amigos que pasan por nuestras vidas. Amigos de los de verdad, de los que mutuamente se quieren mantener en sus vidas aunque las circunstancias lo dificulten.

Es la historia de un chaval que juega a ser científico loco y se le va de las manos. Que intenta construir una máquina del tiempo y acaba con una máquina diabólica hecha con un microondas y un teléfono que es capaz de enviar mensajes SMS al pasado.

Es una historia que se convierte en otra. Y en otra. Y en otra y en otra y en otra. Cada vez que los protagonistas envían un mensaje al pasado, la historia cambia. Y, a pesar de que los cambios que producen parecen insignificantes e incluso son para hacer el bien, el destino quiere que acaben viviendo en una línea temporal que el protagonista no puede aceptar de ninguna manera.

Y entonces empieza otra historia. La historia al revés. La historia de deshacer los cambios… y las relaciones que surgieron de esos cambios. La historia del dolor, que reserva para casi el final el corte de mangas definitivo que el universo le brinda a nuestro protagonista.

Todo hilado con una perfección milimétrica.

Más cosas

Pero pocas más, que tampoco quiero hacerlo muy largo. Me gusta mucho el tiempo que se toma el juego (que, por motivos obvios, no se toman ni el anime ni el manga) para adentrarse en explicaciones científicas larguísimas y maravillosas sobre el funcionamiento de los viajes en el tiempo y también para conocer muy en profundidad a todos y cada uno de los personajes. Gracias a esto, el desarrollo de la historia y las decisiones que tiene que tomar el protagonista hacia el final (y alguna de las historias alternativas) se vuelven mucho más impactantes y duras.

Y pese a todo esto, el aire de la historia en general es muy desenfadado y divertido y cuenta con un elenco de protagonistas que da gusto conocer. Mis favoritos, Kurisu, Suzuha y Rintaro.

Todo adornado con los magníficos diseños del famosísimo ilustrador japonés Huke. Una vez más, los diseños y los dibujos brillan especialmente en el videojuego, estando muchísimo más simplificados en serie y manga. También es normal, no hay manera humana de animar los dibujos originales a lo largo de 24 episodios y que la serie entre en presupuesto.

El futuro

O más bien presente/futuro. Porque mientras la nueva historia de la franquicia, Steins;Gate 0 ya está aquí en forma de videojuego para PS4 (también por Pqube), también se está preparando una serie que la adaptará a la televisión.

La historia de Steins;Gate 0 nace de un “final no definitivo” de la historia original, por lo que la más reciente reposición de la serie de Steins;Gate en Japón tuvo 23 episodios y el último de ellos fue modificado para dar paso a esta nueva serie, de la que aún se desconoce la fecha de estreno.

Por mi parte, el videojuego para PS4 ya está esperando en la estantería a que pueda ponerme con él, que espero que sea ya pronto.

Os dejo con “Gate of Steiner”, tema principal del juego (también suena en momentos puntuales del anime), y “Hacking to the Gate”, de la serie (que puedo tener sonando en el cerebro durante horas). No he podido decidirme por una sola:

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