Los presidentes buenos se van demasiado pronto

Así lo anunciaba Chris Ballew, el líder de la banda: The Presidents Of The United States Of America lo dejan otra vez. Y aunque no termina de cerrar la puerta con ese “Never say never”, cada despedida está más cerca de ser la definitiva y, a estas alturas, esta podría muy bien serlo.

Apela a que sus intereses creativos andan por otros derroteros. Nada que objetar. Por muy poco que, desgraciadamente, me interese su nueva faceta como músico infantil bajo el nombre Caspar Babypants (también produce música “de ambiente” que publica gratuitamente en su web), no puedo hacer más que respetarle a él, a su decisión y al resto de la banda y desearles lo mejor a la vez que no dejo de desear que ese “Never say never” signifique algo más que lo que me temo que significa. Porque soy fan suyo y así es como yo creo que deberían ser los fans.

Pero hablemos de los Presidentes. El primer disco de estos tíos contiene una canción que habla sobre melocotones. Y en el videoclip de la canción terminan peleando contra ninjas sin motivo alguno.

Creo que no hay mejor carta de presentación.

Comenzaron su andadura en 1995 y el grupo estaba originalmente compuesto por Chris Ballew (voz principal, Basitar), Dave Dederer (voz secundaria, Guitbass) y Jason Finn (voz secundaria, batería). Tanto Chris como Dave se inventaron sus propios intrumentos a partir de guitarras normales con modificaciones y sus nombres provienen de las abreviaturas de Bass Guitar y Guitar Bass.

El sonido del grupo por lo general se podría calificar como un poco punk, un poco grunge, un poco rock alternativo… pero lo que de verdad termina de redondear el estilo del grupo, para mí, es la diversión, el buen rollo (del bueno, del que se nota que no es forzado), el surrealismo y el sentido del humor del que siempre hicieron gala sus canciones, sus letras.

El primer disco ya tenía auténticos himnos de su discografía: Por ejemplo la canción sobre el gato al que mandan a pasar la noche a la intemperie por arañar demasiado, Kitty; la canción sobre el gorgojo del algodón Boll Weevil (que fue incluída en la banda sonora de Ace Ventura: Operación África); la ya mencionada Peaches; la poderosa versión de MC5 Kick Out The Jams; mi favorita Back Porch, que contiene un verso hablado que Chris siempre improvisaba en cada concierto, pudiendo llegar a ser realmente gracioso y largo; y como no… la archifamosa Lump.

Tras el éxito del primer disco, el segundo, titulado muy adecuadamente II, apenas se hizo esperar un año. Aunque no me parece tan redondo como el primero, sus mejores canciones se encuentran entre lo mejor de la banda. Las frenéticas Lunatic To Love, Mach 5 o Toob Amplifier se mezclan con otras de pegadizos y poderosos estribillos y finales rotundos, como Tiki God, L.I.P. o Supermodel (versionada más tarde por ellos mismos como Supersonics en honor al equipo de baloncesto de su ciudad, los Seattle Supersonics), y otras más calmaditas como la genial Froggie, TwigBug City. Otra particularidad de este álbum es que empieza y acaba (obviando la “canción” escondida Basketball Dreams, que apenas es una canción) con dos versiones distintas de la canción Ladies and Gentlemen a modo de bienvenida y despedida. De entre todas, para mí destacan claramente Lunatic To Love y Mach 5, las más recurrentes en los conciertos, donde Lunatic To Love salía normalmente aún más reforzada gracias al cachondeíto que se traían Chris y Jason durante la canción. Por su parte, Mach 5 cuenta con otro descacharrante videoclip en el que destaca la pausa para un tentempié que se toman Chris y Jason durante el brevísimo solo de Dave.

En 1997 aparecía exclusivamente en Japón Rarities, que como su propio nombre indica se trata de un recopilatorio de rarezas y caras B, especialmente destacable por tres versiones: Too Much Monkey Business de Chuck Berry, la primera versión de Video Killed The Radio Star, de The Buggles, y Ça plane pour moi, de Plastic Bertrand.

Y en 1998 fue el turno del recopilatorio de rarezas global Pure Frosting, con una versión en directo tremenda de Back Porch y otras cancionazas como Man (Opposable Thumb), Cleveland Rocks y la versión definitiva de Video Killed The Radio Star. Como repetía algunas canciones que ya aparecieron en Rarities, la versión japonesa de Pure Frosting contaba con algunas canciones distintas, entre las que destacan Let’s Lynch The Landlord, George Of The Jungle (el tema principal de la película de George de la Jungla) y, sobre todo, Devil In A Sleeping Bag, versión de Willie Nelson.

Y… se acabó por primera vez. La primera andadura del grupo duró nada más y nada menos que 4 frenéticos años en los que lanzaron dos discos originales y dos recopilatorios de rarezas. En este punto fue cuando les conocí yo, cuando me aficioné al grupo eran un grupo separado con nada más que tres intensos discos (en aquel entonces ni sabía de la existencia de Rarities, claro). Ni qué decir tiene, pues, que todo lo que vino después fue como un regalo. Y además de los mejores, de los inesperados.

Ahí estaba yo, sin realmente ninguna expectativa de que el grupo volviera a la carga. Realmente ni me lo planteaba, pensaba en él como en algo que sucedió en el pasado y punto. Hasta que de repente en el año 2000 llegó la canción Jupiter, de unos tales The Quitters (traducible como Los Desertores), grupo formado por… sí, Chris Ballew, Dave Dederer y Jason Finn.

Jupiter iba a ser una breve reunión de un único tema para la discográfica Musicblitz, pero el nombre original del grupo era propiedad de su anterior discográfica, Columbia. La canción tuvo un éxito tal que la nueva discográfica convenció al trío (no les hizo falta mucho, ya que como admitió el propio Chris Ballew, se lo pasaron bomba grabando Jupiter) para grabar un nuevo disco completo y, además, recuperar su antiguo nombre al completo (durante un tiempo, el nuevo disco iba a ser firmado por, simplemente, The Presidents).

Y así nació Freaked Out And Small, un disco muy especial, no solo porque reunía al grupo, sino porque además es el único disco de toda su discografía que fue grabado con guitarra y bajo corrientes, lo que le da al disco un sonido particular y distinto al habitual sin perder la esencia del grupo. Esto hizo que no pudieran tocar canciones de este disco en los conciertos, a los que siempre llevaban sus guitbass y basitar, y lo compensaron con un único concierto en el que tocaron todas las canciones del disco en los estudios Jupiter (no es una coincidencia) ante una audiencia de unos pocos afortunados (básicamente amigos y familiares) acompañados por Duff McKagan, bajista de Guns N’ Roses. El concierto fue publicado en un DVD que únicamente se podía conseguir con el libro de partituras del disco y que llamaron, con todo el cachondeo que les caracteriza, Freaked Out And Small World Tour.

Freaked Out And Small contiene algunas de las mejores canciones del grupo. Tiny Explosions, Nuthin But Luv, Last Girl on Earth, Jazz Guy (divertidísima, cantada por Dave), Meanwhile Back in the City o la propia Jupiter muestran a un grupo en absoluta plena forma. Un disco que deja bien claro que no volvieron por volver, sino porque aún les quedaban cosas interesantísimas que aportar.

Cuatro años después llegaba Love Everybody, un nuevo álbum que volvía a las raíces de la banda y sus instrumentos clásicos. Y no tiene desperdicio ninguno. Iba a destacar alguna canción pero estaba recitando el listado de canciones casi entero. Podríamos muy bien estar ante el álbum más completo de la banda, la cima de su carrera. Por destacar algo, la canción Munky River, que POR FIN encuentra su sitio en un disco de la banda después de dar vueltas en la cabeza de Chris desde antes de la creación de la banda. De hecho, por estas fechas también sacaron un EP con ¡doce! versiones de esta canción grabadas entre 1991 y 2005.

Love Everybody también trajo consigo una de esas malas noticias que luego al final tampoco son para tanto. Tras este disco, Dave Dederer fue el primer miembro en renegar de la nómada vida de una banda de rock y dejó el grupo. El abandono fue en términos totalmente amigables y Dave siguió, de hecho, colaborando con la banda en funciones de producción e incluso recuperando su puesto muy esporádicamente en algún concierto que le pillara cerca. Andrew McKeag ocupó su puesto y encajó a la perfección como nuevo guitbajista, hasta el punto de no notarse la diferencia… ¡y que conste que lo digo como mérito de Andrew y no como demérito de Dave!

El impulso de Love Everybody se mantuvo casi intacto hasta cuatro años después, cuando el grupo publicó su quinto álbum, These Are the Good Times People. ¡Y vaya si eran buenos tiempos! Sin embargo, hay momentos del disco en los que Chris parecía tener su cabeza más en Caspar Babypants que en los PUSA (canciones como Loose Balloon o Poor Turtle me desentonan un pelín), pero se mezclan con otros temazos de los suyos (Mixed Up S.O.B. – con videoclip muy chulo dirigido por Weird Al Yankovic -, More Bad Times, Rot in the Sun o Deleter).

Durante los seis años siguientes apenas se oyó del grupo salvo por un par de canciones promocionales (This is a Blitz, dedicada a la mascota de los Seattle Seahawks y Can’t Stop (Catchin’ ‘Em All), para apoyar uno de los lanzamientos de Pokémon) y algún concierto aquí y allá. En 2014 montaron un crowdfunding para lanzar un nuevo álbum que resultó en lo que de momento son los dos últimos lanzamientos de la banda: Kudos To You! y el directo Thanks! For The Feedback.

Nada que objetar al disco en directo, claro, es el concierto (casi) completo del PUSAFEST 2011, es decir, un recorrido por lo mejor de lo mejor de (casi) toda la carrera del grupo. Sin embargo, Kudos To You!, aún siendo un buen álbum, me flojea un poco en general. El disco recupera antiguas caras B sin retocar en absoluto (como Rooftops In SpainTruckstop on the Moon, que fueron bonus tracks de algunas ediciones especiales y singles de These Are the Good Times People), canciones de otros grupos de Chris (Good Morning Tycoon, Stay with Me o Electric Spider entre otras) e incluso hay un caso de una canción igual a otra anterior pero con la letra cambiada (Flea Versus Mite es This is a Blitz con otra letra pero exactamente la misma música). Parecen muchos retales para un solo disco. Sonar suena muy bien, sí, pero diría que le falta trabajo y frescura. De este disco destaco especialmente las canciones Stay With Me (para mí la mejor con mucha diferencia) y el single, Poor Little Me.

Y llegamos por fin al momento del mensaje que abre esta entrada, que al final me ha quedado larguísima y a veces parecía la Wikipedia. Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir. O igual sí, si me vuelvo a engorilar. Si os ha entrado el gusanillo de escuchar algo de los PUSA, yo me doy por satisfecho. Lo tenéis casi todo en Spotify (bien merece la pena escuchar esta discografía completa a cambio de escuchar también 10 u 11 anuncios de reggaeton o pop latino, ¡ánimo!).

Os dejo con una versionaza en directo (la del Pure Frosting) de mi canción favorita del grupo: Back Porch.

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